Educar

Aprender a hablar es el modelo para cualquier otra educación. Educación es introducción al propio mundo, interpretación del mundo, práctica de distinciones, ya sea la distinción entre un mirlo y un petirrojo, entre un arroyo y un canal, o entre un Mercedes y un Volkswagen. Pero también la distinción entre lo importante y lo banal, entre lo bello y lo feo, entre el bien y el mal. Estas últimas distinciones no se pueden aprender de manera puramente teórica. La distinción entre lo importante y lo banal se adquiere sólo mediante la práctica de actos de preferencia, de postergación y de renuncia (…).

«Normalmente la educación no es una profesión. Dar clase puede ser una profesión, la profesión del profesor, que transmite conocimientos y habilidades muy concretas. Pero, ¿qué conocimientos y habilidades transmite el educador? “Vivre c’est le metier que je veux lui apprendre”, -Vivir es el oficio que quiero enseñarle-, hace decir Rousseau al educador de su famoso Émile. Pero ¿cómo enseña uno a vivir? Conviviendo y haciendo todo lo posible unos con otros. La educación no es ningún proceso propio de la racionalidad instrumental. No existe una actividad especial que se llame “Educar”. La educación es un efecto secundario que sobreviene cuando se hacen muchas otras cosas diferentes».

Robert Spaemann

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