Derecho al silencio

Interesante reflexión de Juan Carlos Ramos:

El ruido que asfixia el silencio. A mitad del siglo pasado ya denunciaba Ortega y Gasset que “la existencia privada, oculta o solitaria, cerrada al público, al gentío, a los demás, va siendo cada vez más difícil (…). El derecho a cierta dosis de silencio, anulado”. Y esta cuestión, que resultaba grave para el genial pensador, no ha hecho sino aumentar vertiginosamente como secuela de las posibilidades ofrecidas por el mundo digital. En consecuencia, acaso se haya olvidado la importancia del silencio interior y convenga rescatar las consideraciones de este filósofo para que ayuden a valorarlo: “En el aislamiento [silencio] se produce de manera automática una criba y discriminación de nuestras ideas, afanes, fervores, y aprendemos los que son de verdad nuestros y los que son anónimos, ambientes, caídos sobre nosotros como la polvareda del camino”. 

En el momento actual, se hace cada vez más necesario un elogio de ese silencio que tanto favorece nuestro crecimiento interior. Sin esta valoración positiva, habrá mucha gente que desconozca el enriquecimiento que puede producir el silencio, “herrero trascendente que hace a nuestra persona compacta y la repuja”, como sentencia Ortega . Sin él, la existencia se debilita, se vuelve inauténtica, se arrastra una vida vacía y como diseñada por otros.

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